Se muestran los artículos pertenecientes al tema TERRORISMO MEDIÁTICO.
Multinacionales extranjeras saquean el banco pesquero de Somalia y otras riquezas del país.

Éste, y no otro, debería ser el titular de los medios de comunicación de masas a la hora de informar sobre el conflicto en aguas de Somalia, si quienes los dirigen tuvieran un mínimo de dignidad y de ética profesional, pero en una sociedad capitalista, la televisión, la radio y la prensa masiva no están para informar, sino para servir a los intereses de quiénes les financian (entre ellos a las grandes compañías pesqueras), y lo que son acciones destinadas a evitar el robo y el saqueo -perpetrado por multinacionales extranjeras-, de la pesca somalí, son consideradas acciones de piratería por la prensa occidental, es como si a una persona, por evitar que un atracador desvalijase su casa, se le considerara un terrorista ¡El mundo al revés!
Afganistán: la guerra oculta de Zapatero.

Los medios de comunicación de masas, en España, se han mostrado como unos efectivos silenciadores, para ocultar la brutal guerra de ocupación de Afganistán, en la que viene interviniendo el reino borbónico, desde su inicio a finales de 2001, y en la que se ha dilapidado millones de euros de dinero público, en aras de la mitológica "lucha contra el terrorismo", es decir, para que el gran capital transnacional se haga con los recursos energéticos de la zona y para que el Imperio occidental ocupe un área geoestratégica fundamental, en sus pugnas contra China y Rusia, mientras los contribuyentes (de uno de los paises con las tasas más altas de parados y precariedad laboral), completamente desinformados y engañados, financiamos sus psicópatas acciones.
Las reglas del terrorismo mediático, para redactar noticias sobre Oriente próximo
(De un artículo de Emir Sader) Con el siguiente vídeo queremos denunciar a los medios de comunicación capitalistas, que con su forma de redactar las noticias sobre las masacres de Israel, contra el resto de pueblos de Oriente Próximo (Palestina, El Líbano), son complices de las mismas, al justificar dichas agresiones, ante la opinión pública, poniendo a las víctimas, como los responsables de que el Estado sionista (armado por occidente) les masacre. Un ejemplo es el actual genocidio israelí contra Gaza, donde en realidad los israelís jamás respetaron el alto el fuego, y se nos trata de engañar, diciendo que fue Hamas quién lo rompió.
Las caricaturas de Mahoma: Libertad de expresión o incitación al odio

(Extracto de un artículo de Thierry Meyssan) Reproducimos aquí la caricatura más polémica. En ella se puede ver a un hombre que lleva un turbante que en realidad es una bomba. Según el Jyllands-Posten (diario danés posicionado a la extremaderecha, y que realiza, desde hace 3 años, una violenta campaña contra los inmigrantes. En el marco de esta campaña ha publicado artículos y editoriales en los que insinúa que el Islam es incompatible con la democracia y que es imposible que los musulmanes se integren a la sociedad danesa.), como decíamos, según el diario, el personaje es Mahoma y la caricatura ridiculiza a los extremistas que invocan al Profeta en la práctica del terrorismo. Sin embargo, el turbante del personaje lleva inscrita la profesión de fe de los musulmanes: «Dios es grande y Mahoma es su profeta». Por consiguiente, el personaje no es el propio Mahoma sino un musulmán emblemático. El objetivo del turbante-bomba es asociar su imagen con la de un terrorista. Este mensaje estigmatiza a los musulmanes en su conjunto y constituye una instigación al odio castigada por la ley en cualquier sociedad democrática.
O sea, se habla indebidamente de las «caricaturas de Mahoma» cuando en realidad se trata de caricaturas sobre los musulmanes.
En un primer momento, parecía indudable para el tribunal que no se trataba de una crítica hacia una religión sino de una injuria y/ó difamación contra un grupo de personas por causa de la supuesta pertenencia de estas últimas a una religión. En efecto, el tribunal no aceptó una denuncia de una asociación religiosa que quería defender a las personas que creen en el Islam, pero si aceptó las de la GMP y la UOIF ya que los estatutos de esas dos asociaciones incluyen la defensa de los derechos de sus miembros como miembros de la sociedad y no como creyentes. Sin embargo, en un segundo tiempo, el presidente del tribunal dejó que la vista se desarrollara como si se tratara de un juicio sobre el derecho de criticar el Islam.
En este caso, ya se sabe, en este momento, que los principales protagonistas mintieron (el Jyllands-Posten en cuanto a sus objetivos, el primer ministro danés en lo tocante a los reclamos de los embajadores árabes, la Sociedad Islámica de Dinamarca sobre el carácter de las caricaturas y Abu Laban sobre su propio compromiso político). También se sabe que todos estos protagonistas están vinculados a la administración estadounidense, que se dedica a promover la «guerra de civilizaciones».
10 mentiras, 10 guerras (por Michel Collom)

Todas las guerras van precedidas y «justificadas» por una gran mentira mediática. ¡El siguiente inventario está muy lejos de ser completo! Para impedir las guerras es imprescindible destapar estas mentiras mediáticas cuanto antes y de la forma más amplia posible. ¡En la guerra de la información la verdadera fuerza es nuestra!
1. Vietnam (1964-1975):
-Mentira mediática: El 2 y el 3 de agosto Vietnam del Norte atacó a dos barcos estadounidenses en la bahía del Tonkin.
-Lo que supimos después: El ataque nunca existió. Fue una invención de la Casa Blanca.
-Objetivo real: Impedir la independencia de Vietnam y mantener la dominación estadounidense sobre la región.
-Consecuencias: Millones de víctimas, malformaciones genéticas (agente naranja), enormes problemas sociales.
2. Granada (1983):
-Mentira mediática: Se acusa a la pequeña isla del Caribe de construir una base militar soviética y poner en peligro la vida de médicos estadounidenses.
-Lo que supimos después: Totalmente falso. El presidente Reagan fabricó el pretexto de cabo a rabo.
-Objetivo real: Impedir las reformas sociales y democráticas del Primer Ministro Bishop (que fue asesinado).
-Consecuencias: Represión brutal y restablecimiento de la influencia de Washington.
3. Panamá (1989):
-Mentira mediática: La invasión tenía por objeto detener al presidente Noriega por tráfico de drogas.
-Lo que supimos después: Noriega era un producto de la CIA y reclamaba la soberanía del canal cuando acabase la concesión a USA. Intolerable para Estados Unidos.
-Objetivo real: Mantener el control estadounidense en esta vía de comunicación estratégica.
-Consecuencias: Los bombardeos estadounidenses mataron entre 2.000 y 4.000 civiles, ignorados por los medios de comunicación.
4. Iraq (1991):
-Mentira mediática: Los Iraquíes habían robado las incubadoras de la maternidad de Kuwait City.
-Lo que supimos después: Invención total de una agencia publicitaria pagada por el emir de Kuwait, Hill & Knowlton.
-Objetivo real: Impedir que Oriente Próximo resista a Israel y consiga independizarse de EEUU.
-Consecuencias: Innumerables víctimas de la guerra y después un largo embargo incluso sobre los medicamentos.
5. Somalia (1993):
-Mentira mediática: Kouchner «sale a escena» como héroe de una intervención humanitaria
-Lo que supimos después: Cuatro sociedades estadounidenses habían comprado la cuarta parte del subsuelo somalí, rico en petróleo.
-Objetivo real: Controlar una región militarmente estratégica
-Consecuencias: Al no conseguir controlarla, Estados Unidos mantendrá la región sumida en un caos interminable.
6. Bosnia (1992 - 1995):
-Mentira mediática: La empresa estadounidense Ruder Finn y Bernard Kouchner ponen en escena supuestos campos serbios de exterminio.
-Lo que supimos después: Ruder Finn y Kouchner mentían. Eran campos de prisioneros para intercambios. El presidente musulmán Izetbegovic lo reconoció.
-Objetivo real: Romper Yugoslavia, demasiado a la izquierda, eliminar su sistema social, someter la zona a las multinacionales, y controlar el Danubio y las rutas estratégicas de los Balcanes.
-Consecuencias: Cuatro años de una guerra atroz para todas las nacionalidades (musulmanes, serbios, croatas), provocada por Berlín y prolongada por Washington.
7. Yugoslavia (1999):
-Mentira mediática: Los serbios cometen un genocidio sobre los albaneses de Kosovo
-Lo que supimos después: Invención pura y simple de la OTAN, como reconoció Jamie Shea, su portavoz oficial.
-Objetivo real: Imponer la dominación de la OTAN sobre los Balcanes, y su transformación en policía del mundo. Instalación de una base militar estadounidense en Kosovo.
-Consecuencias: Dos mil víctimas de los bombardeos de la OTAN. Limpieza étnica de Kosovo por la UCK, protegida de la OTAN.
8. Afganistán (2001):
-Mentira mediática: Bush pretende vengar el 11-S y capturar a Bin Laden
-Lo que supimos después: No hay ninguna prueba de que exista la red (Al Qaeda, N. de T.). En cualquier caso, los talibanes habían propuesto extraditar a Bin Laden.
-Objetivo real: Controlar militarmente el centro estratégico de Asia, construir un oleoducto que permitiera controlar el suministro energético del sur de Asia.
Consecuencias: Una larga ocupación y un gran incremento de la producción y el tráfico de opio.
9. Iraq (2003):
-Mentira mediática: Sadam poseía peligrosas armas de destrucción masiva, afirmó Colin Powell a la ONU, probeta en mano.
-Lo que supimos después: La Casa Blanca ordenó a sus servicios que falsificaran o fabricaran las pruebas (asunto Libby).
-Objetivo real: Controlar todo el petróleo y chantajear a sus rivales: Europa, Japón, China…
-Consecuencias: Iraq hundido en la crueldad, las mujeres relegadas a la sumisión y el oscurantismo.
10. Venezuela - Ecuador (¿2008?):
-Mentira mediática: Chávez apoya el terrorismo, importa armas, es un dictador (el pretexto definitivo parece que todavía no se ha elegido).
-Lo que ya sabemos: Ya se han vertido varias mentiras mediáticas: "Chávez dispara contra su pueblo", "Chávez es antisemita", "Chávez es militarista…" Y la satanización continúa.
-Objetivo real: Las multinacionales estadounidenses quieren el control del petróleo y los demás recursos de toda América Latina. Tienen miedo de la liberación social y democrática del continente.
-Consecuencias: Washington está librando una guerra global contra el continente: golpes de Estado, sabotajes económicos, chantajes, establecimiento de bases militares cerca de las riquezas naturales.
El por qué del terrorismo mediático contra Hugo Chávez.

(Extracto de un artículo de Juan Francisco Martín Seco) Resulta sospechosa la animadversión y hostilidad con que determinadas voces (casi todas las que tienen suficiente poder y dinero para ser escuchadas) se manifiestan en contra de algunos de los nuevos mandatarios de América Latina, aquellos que, luchando contra corriente en sistemas políticos trucados, han alcanzado el poder a pesar de los muchos obstáculos colocados por los intereses económicos y sus adláteres. Casi todos ellos, con sus lacras y sus virtudes, son el resultado del despertar de los respectivos pueblos y su reacción ante las condiciones de miseria y abandono a los que les venían sometiendo los gobiernos anteriores, eso sí, llamados democráticos por el establishment de los países ricos, pero en el fondo marionetas de los dictámenes del Fondo Monetario Internacional. Los nuevos mandatarios reciben desde Europa y el Imperio toda clase de descalificaciones. Es posible que su perfil y manera de comportarse no encaje con nuestro arquetipo de político y choque con nuestra idiosincrasia. También es posible que, en ocasiones, sus acciones se alejen de los cánones democráticos que rigen en los países desarrollados. Pero nada de eso es nuevo en América Latina, y los mismos defectos o aun mayores podían predicarse perfectamente de los mandatarios anteriores o incluso de bastantes de los actuales que gozan del máximo beneplácito y aquiescencia de los poderes occidentales. Es más, muchos han sido y todavía son los regímenes claramente autárquicos y dictatoriales que han contado o cuentan con la amistad e incluso complicidad de los países desarrollados. Hay que concluir que no son los defectos señalados los que generan la crítica y el enojo de los bien pensantes sino el hecho de que estos nuevos gobiernos hayan puesto en cuestión los principios en que se basan los intereses económicos internacionales. A la cabeza de los anatematizados se encuentra el presidente de Venezuela, Hugo Cávez Fías. Escuché hace unos días a uno de esos charlatanes que amenizan las mañanas de la radio opinando de todas las materias, menospreciar el apoyo popular que posee Chávez, tachando a su régimen de subsidiado. Comentaba con tono doctoral que el drama de estos países consistía en ser ricos en materias primas (en el caso de Venezuela, el petróleo) ya que terminaban derrochando (para él, el derroche consistía en los subsidios) los ingresos provenientes de la exportación. El problema, a mi entender, es que esos recursos se iban hasta ahora fuera del país o quedaba en manos de una minoría privilegiada. El apoyo popular debe venir más bien porque los venezolanos se percatan de que por primera vez, aunque sea en pequeña medida, el dinero del petróleo se queda en el interior y empieza a revertir en la mayoría de los ciudadanos. No pretendo hacer un alegato en favor de presidente de Venezuela, ni de su régimen. A muchos kilómetros de distancia sería una osadía hacerlo, ni para bien ni para mal. Estoy convencido de que existirán aspectos muy criticables. Pero me repugnan las posturas sectarias y apriorísticas, a las que se les ve el plumero. Ciertos odios e inquinas a Chávez y a su gobierno tiene tan sólo su origen en lo que éste pueda tener de social y contrario a los intereses del capital internacional. ¿Estamos acaso nosotros capacitados para dar lecciones de democracia cuando nuestros sistemas democráticos hacen agua por todas partes? La abstención se ha generalizado; los políticos constituyen una casta cerrada; las posibilidades de triunfo de los distintos partidos dependen en gran medida del favor de la prensa y del dinero con que cuenten; en último extremo, por tanto, de la aceptación y apoyo de los “poderes fácticos”, como se decía hace unos años; la política monetaria se ha entregado a instituciones que nada tienen de democráticas; los poderes democráticos, si existen, están coartados y limitados a la hora de aplicar la política fiscal, social o laboral, por lo que llaman mercados y que, en el fondo, no son más que las fuerzas económicas. Dejemos la mota del prójimo y concentrémonos en la viga de nuestro ojo.



