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antimperialista

El Parlamento Europeo denunció la Red Gladio, destinada a manipular los procesos políticos en Europa Occidental.

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La Red Gladio fue un operativo secreto ideada por la CIA (Estados Unidos) y el MI6 (Reino Unido), tras la Segunda Guerra Mundial. Su objetivo era manipular los procesos políticos de Europa occidental, según sus intereses, y, sobre todo, evitar la llegada de los partidos comunistas y otras fuerzas progresistas al poder. Para ello llevó a cabo todo tipo de acciones encubiertas, desde atentados terroristas (de los que se culparía a grupos de izquierdas para desprestigiar a los partidos comunistas), a golpes de estado (como el golpe de los generales en Grecia y, muy posiblemente, el 23F en España).

Ante la denuncia de varios estados de Europa occidental (Italia, Bélgica u Holanda) de que Estados Unidos, a través del SHAPE, de la OTAN o de la CIA, estaba interfiriendo en sus procesos políticos, el Parlamento Europeo, en los debates del 22 de noviembre de 1990, decidió adoptar una resolución sobre el caso Gladio. La resolución contenía una enérgica denuncia del fenómeno y, en su preámbulo, intentaba describir la operación a través de 7 puntos:

1. «Considerando que varios gobiernos europeos han revelado la existencia desde hace 40 años y en varios Estados miembros de la Comunidad de una organización que realiza operaciones armadas y de inteligencia paralela»;

2. «Considerando que durante estos 40 años esa organización escapó a todo control democrático y fue dirigida por los servicios secretos de los Estados interesados en colaboración con la OTAN»;

3. «Temiendo que tales redes hayan podido interferir ilegalmente en los asuntos políticos internos de los Estados miembros o que sigan teniendo la capacidad de hacerlo»;

4. «Considerando que en ciertos Estados miembros los servicios secretos militares (o elementos incontrolables en el seno de esos servicios) han estado implicados en graves actos de terrorismo y criminales como se ha probado mediante diversas investigaciones judiciales»;

5. «Considerando que esas organizaciones actuaron y siguen actuando fuera de todo marco legal, no están sometidas a ningún control parlamentario y, en la mayor parte de los casos, sin que sean informados los más altos responsables del gobierno y los garantes de la Constitución»;

6. «Considerando que las diferentes organizaciones “Gladio” disponen de sus propios arsenales y equipamientos militares que les garantizan una fuerza de ataque desconocida, constituyendo así una amenaza para las estructuras democráticas de los países en los que operan y han operado»;

7. «Profundamente preocupado ante la existencia de órganos de decisión y de ejecución fuera de todo control democrático y de naturaleza totalmente clandestina, en momentos en que un fortalecimiento de la cooperación comunitaria en materia de seguridad está siendo el centro de todos los debates».

Después de aquel preámbulo, la resolución condenaba, en primer lugar, «la creación clandestina de redes de acción y de manipulación y llamaba a abrir una profunda investigación sobre la naturaleza, la estructura, los objetivos y todo otro aspecto de esas organizaciones secretas o de todo grupo disidente, sobre su utilización como forma de injerencia en los asuntos políticos internos de los países interesados, sobre el problema del terrorismo en Europa y sobre la posible complicidad de los servicios secretos de los Estados miembros o de terceros países».

En segundo lugar, la Unión Europea protestaba «enérgicamente contra el derecho que se han arrogado ciertos responsables del ejército estadounidense que trabajan para el SHAPE o para la OTAN a estimular la creación en Europa de una red clandestina de inteligencia y acción».
En un tercer punto, la resolución llamaba a «los gobiernos de los Estados miembros a desmantelar todas las redes militares y paramilitares clandestinas».

Como cuarto punto, la Unión Europea exhortaba «las jurisdicciones de los países en los que la presencia de tales organizaciones militares estaba comprobada a determinar con exactitud su composición y su forma de operar y a establecer un listado de todas las acciones que al parecer realizaron con vistas a desestabilizar las estructuras democráticas de los Estados miembros».

La UE reclamaba además que «todos los Estados miembros tomen las medidas necesarias, de ser necesario mediante la nominación de comisiones parlamentarias de investigación, con el fin de hacer un listado exhaustivo de las organizaciones secretas en ese contexto y, al mismo tiempo, de controlar sus vínculos con sus respectivos servicios de inteligencia y, de ser el caso, con grupos terroristas y/u otras prácticas ilegales».

El sexto punto de la resolución estaba dirigido al Consejo de Ministros de la Unión Europea, muy especialmente a los ministros de Defensa, y lo llamaba a «proporcionar toda la información sobre las actividades de esas servicios clandestinos de inteligencia y de acción».

En el séptimo punto, el Parlamento Europeo pedía «a su comisión competente que escuchara testigos con el fin de aclarar el papel y el impacto de la organización “GLADIO” y de otras redes similares».
Como último punto, aunque no menos importante, y aludiendo explícitamente a la OTAN y a los Estados Unidos, el Parlamento Europeo «ordenaba a su presidente transmitir la presente resolución a la Comisión del Consejo de Europa, al secretario general de la OTAN, a los gobiernos de los Estados miembros y al gobierno de los Estados Unidos»

Ni una sola de las 8 medidas que exigía el Parlamento Europeo se ejecutó debidamente.

(Tomado de un artículo de Daniel Ganser, "Cuando se descubrió el Gladio en los Estados europeos… ")

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