Se muestran los artículos pertenecientes al tema HISTORIA.
Aniversario del asesinato de Kennedy. Aniversario de un golpe de Estado.
El 22 de noviembre de 1963, hace 46 años, muere asesinado en la ciudad estadounidense de Dallas, John Fitzgerald Kennedy, por los disparos efectuados por varios francotiradores, desde diversas posiciones, como se evidencia en la grabación Zapruder, en la que se ve claramente como un primer disparo recibido por la espalda echa a Kennedy hacia delante, y un segundo disparo recibido por la frente lo impulsa hacia atrás.
Al poco tiempo, Lyndon B Johnson le sustituye al frente de la Casa Blanca y el complejo militar armamentístico norteamericano ve cumplido su tan deseado sueño, al declarar, el nuevo presidente, la guerra a Vietnam, algo a lo que se oponía Kennedy.
Hoy día y con las múltiples pruebas de que disponemos, se puede afirmar sin temor a equivocarnos, que lo sucedido en Dallas, hace hoy 46 años, fue un golpe de Estado perpetrado por los poderes en la sombra que gobiernan los Estados Unidos de Norteamérica.
(Los dos vídeos que hoy os ofrecemos, corresponden a la magnífica película de Oliver Stone "JFK: Caso abierto")
Síndrome tóxico: envenenar a la población para desviar la atención de armamento químico prohibido.

1981 era una fecha clave para la incorporación de España en la OTAN y una fuga de armamento químico (cuyo uso estaba prohibido por la legislación internacional), en la base militar de Torrejón, hubiera puesto en serias dificultades dicho propósito. Esto era algo que el gobierno estadounidense no se podía permitir, deseoso como estaba de instalar bases militares de la Alianza Atlántica en un enclave estratégicamente tan importante como era, y es, España, por lo que desviar la atención de la base torrejonera era primordial. A continuación reproducimos un extracto del artículo “El síndrome de la colza: entre la distancia y la mentira" de Teresa Galeote, en el que explica cómo, fumigando una plantación de tomates con los mismos gases tóxicos que se escaparon de Torrejón, y culpando del síndrome tóxico a un aceite adulterado (que algunos de los afectados nunca tomaron), se consiguió desviar la atención de la base militar madrileña.
En el capítulo dedicado al “Síndrome Toxico”, el envenenamiento que afectó a veinte mil personas y que causó la muerte a dos mil quinientas no fue cómo nos lo contaron. Según Pérez Escolar todo fue una trama política con intereses muy concretos; la entrada de España en la OTAN. En ese sentido, un escape de gases tóxicos de la base en Torrejón era un gran inconveniente para la incorporación de nuestro país a la Alianza Militar y desviar la atención de la polémica base torrejonera era importante.
El doctor Muro contradijo los resultados dados por el laboratorio de Atlanta, ubicado en EE.UU., centro de investigación al que llevaron los datos que contenían los primeros síntomas de los afectados de la intoxicación. El prestigioso investigador no encontró en las anilinas del aceite de colza la causa del envenenamiento, sino en una partida de tomates; concretamente en los organofosforados. Dicho compuesto se sintetizó como gas bélico durante la segunda guerra mundial y producía los mismos síntomas que los intoxicados estaban padeciendo. Muro había presenciado la autopsia de uno de los afectados y constató que el veneno se había introducido por vía digestiva y no por el aire como decían las autoridades del momento. El persistente disenso del doctor Muro y el cese como director del Hospital del Rey fue todo uno; allí realizaba sus investigaciones con un exhaustivo seguimiento de los pacientes intoxicados. Le cortaron las alas y con ello la posibilidad de que a los enfermos se les diese el tratamiento adecuado. Se ocultó, premeditadamente, que un centenar de militares de la base también sufrieron el “síndrome” y que fueron trasladados inmediatamente a hospitales de EE.UU. y de Alemania.
Un accidente de esas características en la base militar, cuando la opinión pública y los partidos de la oposición de izquierdas estaban en contra de dichas instalaciones, ponía en peligro el ingreso de nuestro país en la OTAN. Para tan eficaces estrategas, era necesario desviar la atención y estudiar la fórmula más efectiva de hacerlo; el mortal gas reconvertido en insecticida-pesticida llegó a cierta plantación de tomates de Roquetas de Mar, en Almería. La distribución posterior hizo el resto.
NO sólo fue el doctor Muro el que marcó las distancias con las tesis oficiales sino que otros investigadores, el doctor Francisco Martínez Ruiz y la doctora Maria Jesús Clavera, entre otros, también discreparon de la versión oficial ofrecida. Después, un muro de silencio y complicidad se alzó para dar cobertura a unos planes muy bien trazados desde las cloacas del poder. No importaban las víctimas. La entrada de España en la OTAN estaba en juego y lo demás poco importaba para los mal llamados Intereses de Estado.
Para más información os recomendamos la lectura del libro "La CIA en España" de Alfredo Grimaldos, donde dedica un capítulo entero a este trágico hecho.
La invasión de Granada o el odio estadounidense a la independencia de los pueblos.
Este magnífico vídeo, del equipo de información "Al Dorso", nos habla sobre la invasión estadounidense de la isla caribeña de Granada, el 25 de octubre de 1981. De nuevo, la construcción de un proyecto popular, soberano e independiente de los intereses norteamericanos, sería la causa de la injerencia yanqui.
Hiroshima y Nagasaki: El genocidio nuclear.
Las más de 250.000 víctimas mortales (500.000 según algunas fuentes), no sirvieron sólo para hacer que Japón se sometiera a los intereses de Washington, sino también lo hiciera la gran mayoría del planeta, por miedo a la amenaza atómica.
Siempre se ha puesto como pretexto, para justificar los genocidas bombardeos de Hiroshima y Nagasaki, que Japón no quería la paz, algo que no es más que otra mentira del Imperio. Según muchos de los protagonistas implicados en el conflicto, y del propio bando norteamericano, Japón estaba apunto de rendirse; hacia tiempo que venía expresando sus deseos en este sentido. Lo que Estados Unidos no quería era un prolongado proceso de paz, que permitiera a otros agentes, como la Unión Soviética, intervenir en el mismo. Además, con este salvaje acto de crueldad, consiguieron convertir a las islas japonesas en un especie de protectorado yanqui y, lo más importante, serviría como advertencia para aquellos que tuviesen la intención de interponerse en los designios de Estados Unidos.
La llegada del hombre a la Luna ¿Otra mentira de la administración Nixon?

“Vemos pues que los romanos, en los primeros años de su expansión, no dejaron de hacer uso del fraude, que siempre resulta necesario para los que, de pequeños principios, quieren llegar a puestos sublimes, y que resulta menos vituperable cuanto más encubierto” Maquiavelo (Discursos sobre la primera década de Tito Livio).
La llegada del hombre a la Luna, el 20 de julio de 1969, se produjo durante el gobierno de uno de los presidentes más fraudulentos que hayan tenido los Estados Unidos, Richard Nixon, quién cinco años después se vio obligado a dimitir, por su implicación en el escándalo Watergate: fraude en la campaña electoral, espionaje político y sabotaje a la oposición demócrata, intrusiones ilegales, auditorías de impuestos falsas, escuchas ilegales a gran escala, y un fondo secreto en México para pagar a quienes realizaban estas operaciones de espionaje.
¿Fue la llegada del hombre a la luna otro fraude más de la administración Nixon?
Para responder a esta pregunta, en primer lugar, debemos analizar el contexto histórico. Estados Unidos se hallaba inmerso en plena guerra Fría con la extinta Unión Soviética. Un importante escenario de la misma lo constituía la Carrera Espacial, en la que la URSS ganaba por "goleada", antes de este hecho: Primer satélite en órbita (Sputnik), primer ser vivo en el espacio (Laika) y primer ser humano en el espacio (Gagarin), además de otra serie de logros tecnológicos llevados a cabo antes que EE.UU. En esta situación, se hacía necesario conseguir un hito que le situara a los norteamericanos por delante y les hiciera ganar la Carrera Espacial.
Ese año, la guerra de Vietnam (otro de los escenarios en los que se desarrollaba la Guerra Fría) se estaba convirtiendo en una salvaje carnicería humana, con cientos de miles de víctimas civiles y miles de soldados norteamericanos muertos. Esto provocó una movilización sin precedentes de la sociedad civil estadounidense e internacional contra la administración Nixon. Por ello era necesario un acontecimiento histórico que dirigiese todas las miradas hacia otro lado.
El sucesor del presidente J. F. Kennedy, y posiblemente involucrado también en su asesinato, Lyndon B Jonson diría: “A los ojos del mundo, el primero en el espacio significa el primero y punto; el segundo en el espacio significa el segundo en todo”. Esta frase expresa muy a las claras la importancia que los Estados Unidos concedían a la Carrera Espacial, en aquel momento, la cual querían ganar a toda costa.
Mucho se ha especulado sobre la brevedad del paseo espacial (apenas unas horas) y de la posibilidad de que las imágenes del mismo fueran un montaje: sombras en diferentes direcciones, ausencia de estrellas, banderas ondeantes (la luna carece de vientos), fotos imposibles (reflejos en los cascos en los que la luz ilumina al fotógrafo y al fotografiado), etc.
Pero a pesar de esto, hay otra serie de hechos que nos hacen dudar sobre la llegada del hombre a la luna como la dificultad de atravesar los cinturones de radiación Van Allen, que rodean a la tierra, algo imposible con la tecnología usada en la Misión Apolo, o el hecho de que a principios de la década de los 70 se suspendieran los vuelos tripulados a la luna y de que el hombre no haya vuelto a pisa la superficie lunar desde 1973.
Si Estados Unidos ha cometido tantos fraudes a lo largo de la historia, siempre con el propósito de mantener su hegemonía mundial (un reciente ejemplo son los autoatentados del 11S) ¿podría ser, que la llegada del hombre a la luna fuera otro? más teniendo en cuenta las circunstancias de aquel momento (protestas contra la guerra de Vietnam, derrota en la Carrera Espacial). Además, una administración compuesta por personajes tan siniestros como R. Nixon, Donald Rumsfeld, Henry Kissinger o Vernon Walters, responsables de golpes de Estado, magnicidios o del asesinato masivo de civiles no me ofrece ninguna credibilidad.
Las contribuciones del capitalismo yanqui al régimen nazi (2ª parte).
El surgimiento del régimen nazi y su posterior poderio militar fue posible gracias a la financiación de gran cantidad de banqueros y empresarios, tanto europeos como especialmente norteamericanos, desde el surgimiento del Partido Nacional Socialista de Hitler, hasta bien entrada la 2ª Guerra Mundial, que vieron en el nazismo una forma de hacer grandes beneficios a bajo costo.
El siguiente documental, elaborado por los componentes del blog Antimperialista, es la 2ª parte de una serie que narra la colaboración del capitalismo estadounidense con el nazismo (la 1ª parte es un artículo que podréis encontrar en este blog), y nos muestra el apoyo llevado a cabo por financieros estadounidenses, entre ellos, el abuelo y padre de los ex-presidentes de los Estados Unidos G. Bush hijo y padre respectivamente.
Ataques de bandera falsa en la guerra de los Balcanes.
Varias operaciones de estas características fueron llevadas a cabo, durante la guerra de los Balcanes, para culpabilizar a Serbia de atentados contra población cívil, y propiciar, de este modo, la intervención de potencias extranjeras (OTAN), en el conflicto.
La voladura del Maine: el pretexto para la colonización estadounidense de Cuba.
En 1898 el ejército libertador cubano estaba a punto de derrotar a España y conseguir la independencia de su país, pero inesperadamente, el acorazado norteamericano Maine, anclado en la bahía de la Habana explota por los aires. Mueren 268 marinos. Rápidamente y sin pruebas, Estados Unidos acusó a España del sabotaje, con lo que el ejército yanqui ya tenía una excusa para intervenir en el conflicto.
Hoy en día, quedan pocas dudas de que se trató de un autoatentado, con el fin de tener un pretexto para intervenir en la contienda hispanocubana y apoderarse de Cuba, codiciada desde hace mucho tiempo por el gobierno norteamericano.
Un hecho que nos recuerda mucho a los sucesos del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York y que le sirvieron de pretexto a la administración Bush, para invadir Afganistán e Iraq.
Doctor Zhivago: la literatura al servicio de la propaganda de guerra.

En una información aparecida el 16 de diciembre de 2006 en la revista Time, el historiador y periodista ruso Iván Tolstoi sostiene que la CIA financió con fondos propios la 1ª edición en ruso de la novela Doctor Zhivago, lo que permitió que su autor, Boris Pasternak (1890-1960), fuera galardonado con el premio Nobel de Literatura en 1958.
Como advirtió entonces el movimiento comunista internacional, la novela fue un instrumento de guerra sicológica dentro del tenso ambiente de la guerra fría, desatada por los imperialistas para derribar a la URSS. Pasternak nunca hubiera recibido el premio Nobel de no ser por la CIA, aseguró Iván Tolstói, autor de un libro cuyo título podría traducirse literalmente como La novela blanqueada.
En ese libro, fruto de 16 años de investigación, Tolstoi arroja luz sobre aquel episodio con la ayuda de una carta de un agente secreto norteamericano que relata detalladamente los manejos de la CIA para editar la novela en plena guerra fría, así como la importancia que el espionaje imperialista concedió entonces a las cuestiones ideológicas y culturales como instrumento de agresión.
La novela fue llevada al cine por el británico David Lean, en 1965, con Omar Shariff (Yuri Zhivago), Julie Christie y Geraldine Chaplin en los papeles principales, con una soberbia banda sonora de Maurice Jarré. La película fue rodada en la España franquista, que no puso más que facilidades para que pudiera realizarse, con gigantescos decorados en el camino de Canillas en Madrid que simulaban al Petrogrado de 1917 y los campos de Soria como magnífica estepa siberiana. Obtuvo cinco Óscar de Hollywood.
En los países imperialistas, los instrumentos de propaganda convirtieron a la novela de Pasternak en un símbolo, un ariete con el que sacudir los cimientos de la URSS, apunta Tolstoi. Se llegó a traducir a 18 idiomas. Incluso lanzaron colecciones de cromos para que los niños de todo el mundo aprendieran a odiar al bolchevismo en una operación propagandística que hasta entonces nadie había sido capaz de poner en marcha.
Las contribuciones del capitalismo yanqui al régimen nazi. (1ªparte)

(Extracto de un artículo de Yosef Mikhah )En 1998, la investigadora Miriam Kleinman comentó sobre las relaciones entre Ford y los nazis: "Cuando se piensa en Ford, se piensa en béisbol y en torta de manzanas. No se piensa en que Hitler tenía un retrato de Henry Ford sobre la pared de su oficina". En realidad, la conexión entre Henry Ford y el dictador alemán es anterior a la toma del poder por los nazis en Alemania en 1933. Henry Ford se había distinguido entre los antisemitas estadounidenses, con la publicación de numerosas calumnias contra los judíos en un periódico de su propiedad en Dearborn, Michigan, así que Hitler declaró en 1931 a Detroit News: "Considero a Henry Ford como mi inspiración".
Evidentemente la admiración era mutua. En julio de 1938, Henry Ford aceptó una medalla del gobierno fascista alemán, la mayor condecoración que los nazis podían otorgar a un extranjero. Un mes más tarde, James Mooney, un ejecutivo máximo de GM, también recibió una medalla nazi "por servicios distinguidos al Reich". El escritor británico Charles Higham cita a Mooney diciendo en 1940: "Hitler tiene razón y no voy a hacer nada que pueda enojarlo".
Al final de la guerra, un investigador del ejército de EE.UU., Henry Schneider, calificó a la subsidiaria alemana de Ford de ser "un arsenal del nazismo, por lo menos en lo que a vehículos militares se refiere", una situación que, según Schneider, había sido aprobada por la central de Ford. La gratitud fascista a Ford y GM tenía buenos motivos: desde 1939, el camión "Blitz", producido en una fábrica construida por GM en Berlín, formó parte del Blitzkrieg, la agresión alemana contra los países vecinos: Polonia, la URSS y Francia. Opel, la subsidiaria alemana de Opel y Ford de Alemania fueron el mayor y el segundo productor de camiones para las fuerzas fascistas alemanas.
La relación mutuamente ventajosa entre los dos gigantes automovilísticos de EE.UU. y el estado fascista alemán puede haber incluido más que camiones. El investigador del ejército de EE.UU., Schneider, afirmó que Ford en EE.UU. posibilitó que los alemanes obtuvieran grandes cantidades de caucho, vital para asegurar la movilidad de los ejércitos fascistas contra los pueblos de Europa. El escritor Snell acusó a GM de haber suministrado a los hitleristas la tecnología necesaria para producir combustible sintético. Snell afirma que el jefe de los armamentos alemanes, Albert Speer, le informó que sin esa tecnología, Hitler "jamás hubiese considerado la invasión de Polonia". El estallido de la guerra en 1939, no puede haber sorprendido a GM o Ford; ambas firmas habían competido por el mercado alemán desde los años 20. En los seis años precedentes a la II Guerra Mundial, los nazis se habían lanzado a perseguir y encarcelar a los enemigos del fascismo en Alemania sobre todo a comunistas y socialdemócratas, y a los judíos.
Al iniciar la guerra el objetivo del Estado de Hitler fueron simplemente sus enemigos externos: los pueblos europeos. El ataque alemán contra Polonia en 1939, que enfrentó los tanques alemanes a la caballería polaca, no representó el fin de la estrecha cooperación entre las subsidiarias alemanas de GM y Ford y el estado fascista. El jefe de GM Alfred P. Sloan, en cuyo honor se bautizó la Sloan School of Business en el MIT, señaló en 1939, sólo unas semanas antes de que los militares nazis capturaran Checoslovaquia, que la producción y las ventas de GM en Alemania eran "altamente rentables". James Mooney, que estaba a cargo de las subsidiarias de GM en ultramar, mantuvo conversaciones con Hitler dos semanas después de la invasión nazi de Polonia y subsiguientemente la subsidiaria alemana de GM continuó produciendo material bélico para el ejército alemán.
El investigador Charles Higham sostiene que la subsidiaria de Ford en Francia ocupada por los alemanes continuó produciendo camiones para el ejército nazi después de 1941 y que Ford estableció otra subsidiaria en Argelia, para suministrar al general Rommel con camiones y vehículos blindados. En abril de 1943, el Secretario del Tesoro de EE.UU. Henry Morgenthau llegó a la conclusión que la producción de la subsidiaria francesa de Ford "es sólo en beneficio de Alemania", lo que había "mostrado claramente el deseo de proteger los intereses de Ford".
Para cualquier que tenga ojos para ver, el futuro planeado por los nazis para los pueblos del mundo era sin duda alguna evidente: la guerra perpetua, el antisemitismo, el racismo, la dictadura, un desdén por la cultura. El que esto no haya disuadido a Ford o a Sloan, cuyas subsidiarias alemanas continuaron en un importante, si no irremplazable, papel para la factibilidad de la agresión nazi contra Europa, dice mucho sobre la clase capitalista.
Que Sloan y Ford hayan continuado la participación de sus subsidiarias con Alemania durante ocho de los doce años en los que Alemania estuvo bajo el régimen fascista (1933 a 1941), sugiere fuertemente que los súper ricos, los dueños de los mega-medios de producción, carecen de la brújula ética que posee la mayor parte de la gente. Pero no son los únicos -el patriarca de la familia Bush, Prescott Bush, también tuvo negocios bien documentados con los nazis. El entusiasmo por Hitler que mostraron numerosos estadounidenses acaudalados en los años 30 muestra claramente que la clase que gobierna no es adecuada.
Los lazos entre el gran capital y los elementos más reaccionarios, enemigos de la clase trabajadora en todo el mundo, son numerosos por un motivo -son inherentes al funcionamiento del sistema capitalista. Que GM y Ford y toda su clase de sanguijuelas sedientas de beneficios continúen dirigiendo las cosas en este país y en el mundo clama al cielo que un cambio total es indispensable.
(Recordemos que EEUU sólo intervino en la 2ª guerra mundial, en Europa, cuando la Unión Soviética y la resistencia antifascita estaban apunto de derrotar al eje fascista).
La Provocación y pretexto en la guerra contra Japón (por James Petras).

El presidente Roosevelt (FDR) puso muy alto el listón en materia de provocación y creación de pretextos capaces de socavar el sentimiento mayoritariamente contrario a la guerra, y de unificar y movilizar el país para el conflicto. Robert Stinnett, en su brillante y documentado estudio Day of Deceit: The Truth About FDR and Pearl Harbor (El día del engaño. La verdad sobre FDR y Pearl Harbor) demuestra que Roosevelt provocó la guerra con Japón al seguir metódica y deliberadamente un programa de 8 pasos de hostigamiento y bloqueo contra Japón desarrollado por el comandante Arthur H. McCollum, director del Departamento de Extremo Oriente de la Oficina de Inteligencia de la Marina de Estados Unidos. En el estudio se presenta una documentación sistemática de los telegramas estadounidenses en los que se informaba del seguimiento de la armada japonesa hacia Pearl Harbor, que demuestran claramente que Roosevelt supo de antemano del ataque japonés a la citada base, al haber seguido cada paso de la flota japonesa a lo largo de su recorrido.
Peor aún, Stinnett revela que al almirante H.E. Kimmel, encargado de la defensa de Pearl Harbor, se le negó el acceso a los decisivos informes del espionaje estadounidenses relativos a los movimientos de aproximación de la flota japonesa, con lo que le impidió la defensa de la base. El ataque furtivo de los japoneses, que produjo la muerte de más de 3.000 militares estadounidenses y la destrucción de un gran número de buques y aviones, provocó con éxito la guerra que Roosevelt había deseado. En la etapa anterior al ataque, Roosevelt había ordenado la ejecución del memorando de octubre de 1940 elaborado por los servicios de inteligencia de la Marina y cuyo autor fue el citado McCollum, con las 8 medidas concretas equivalentes a acciones de guerra, entre otras el bloqueo económico de Japón, el suministro de armas a los enemigos de Japón, impedir a Tokio el acceso a determinadas materias primas de valor estratégico para su economía, y la denegación de acceso portuario, con todo lo cual se provocaba la confrontación militar. Para superar el rechazo generalizado a la guerra, Roosevelt necesitaba que Japón cometiese una acción espectacular, destructiva e inmoral contra una base militar estadounidenses claramente defensiva, que convirtiese a la pacifista opinión pública norteamericana en una máquina de guerra cohesionada, indignada y biempensante. De ahí la decisión presidencial de rebajar la defensa de Pearl Harbor al negar al almirante Kimmel, datos básicos sobre el previsto ataque del 7 de diciembre de 1941. El precio pagado por EE UU fue de 2.923 muertos y 879 heridos, y una acusación y juicio contra el almirante Kimmel por negligencia. A cambio, Roosevelt consiguió su guerra. El exitoso resultado de la estrategia de Roosevelt condujo a medio siglo de supremacía imperial en la región de Asia y el Pacífico. Sin embargo, un resultado no previsto fue la derrota de las tropas imperiales japonesas y estadounidenses en China continental y en Corea del Norte por los victoriosos ejércitos comunistas de liberación nacional.



