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De la crianza al cultivo humano.

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Antes se nos criaba, pero cuando se dieron cuenta de que esto no les merecía la pena decidieron empezar a cultivarnos. Ésa es la razón por la que ahora somos mil, por cada uno de los que éramos antes.

Tanto entonces como ahora la finalidad buscada era la de producir esclavos para su uso.

La crianza exigía muchos cuidados y gastos, y la pérdida de un solo individuo suponía una contrariedad casi insalvable, por lo que pensaron que cultivarnos de forma masiva podría ser la solución. Sabían que muchos de los cultivados se malograrían (enfermedades o accidentes de diverso tipo), no llegando a cumplir (completa o parcialmente) la función que se esperaba de ellos; pero eso no supondría (como más tarde se ha llegado a comprobar) un grave problema, pues se trataría de una bajísima proporción, en comparación con todos los que sí la cumplirían satisfactoriamente, si se les trataba con los productos y métodos adecuados. Si en la crianza la sustitución de una baja era considerado como un problema de difícil solución, en el cultivo humano no es el caso, pues el relevo para tales bajas es casi ilimitado.

La ventaja para algunos es que mientras que en la crianza la huida era prácticamente imposible, al tratarse de una pérdida que el criador no podía asumir, en el cultivo no sólo es tolerable sino que además es deseable, pues el cultivador sabe que todo intento por arreglar este cultivo que no se adapta (siempre minoritario), no sólo será en vano (por muy diferentes productos o métodos que emplee), sino que le originará pérdidas. Además, esta pequeña pérdida no será un problema para el resto de sus cultivos (la parte mayoritaria), que sí habrán asimilado correctamente los productos y métodos empleados, y que, gracias a ello, en ningún caso se verán tentados a seguir el ejemplo de los primeros.

Esto último es algo que desgraciadamente sólo lo sabe el cultivador, pero no el cultivado que desea huir, el cual, en algunas ocasiones, retrasará su huida al creer ingenuamente que podrá convencer a otros cultivos a seguir su ejemplo; algo que, en el peor de los casos, puede llegar a frustrar completamente su proyecto de fuga, si no es capaz de darse cuenta a tiempo, que los que son como él son una minoría. Ésta es la razón por la que al cultivador le interesa mantener la idea de que sus productos y sus métodos nos afectan a todos por igual, para que aquéllos que desean huir frustren su huida por creer que pueden convencer a los demás de sus planes, y en vez de marcharse, cuando deberían haberlo hecho, se queden debido a la falsa esperanza de que podrán “salvar” a muchos otros. Gracias a ello, en algunos casos, el cultivador consigue que este cultivo tampoco se pierda totalmente.

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