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La apatía como herramienta revolucionaria.

“Con la rectitud se gobierna un Estado. Con la táctica se manda un ejército. Con no hacer nada, se conquista el mundo.” (Tao Te Ching, c.57)

El objetivo de lo que podríamos denominar la cultura de masas (de rebaños o cultivos humanos) es el de mantenernos en una tensión constante, en un continuo estado de ansiedad, no sólo a través del principio de competitividad (introducido en nuestras vidas con la enseñanza obligatoria, desde los primeros años de nuestra infancia, y, posteriormente, consolidado mediante el trabajo asalariado), sino también a través de la excitación constante de nuestros deseos y apetitos por medio de la publicidad y la propaganda (comercial y política), incitándonos a poseer todo tipo de aparatos o servicios: “Consigue el mejor coche, consigue la mejor casa, consigue el mejor ordenador portátil, consigue la mejor fotodepilación…”. Pero, por si todo esto fuera poco, utilizando todos los medios a su alcance (televisión, radio, periódicos, internet…), trata de sumirnos en un perpetuo mundo de terror, miedo y pesadillas: terrorismo, guerras, pandemias, crisis…

Por todo ello, la actitud más revolucionaria y radical que podríamos adoptar frente a sus continuos, permanentes y descarados ataques contra nuestra estabilidad emocional, sería la del total y absoluto desinterés. Con ello no sólo podríamos llegar a alcanzar nuestra liberación, sino que además dejaríamos de retroalimentar su perverso sistema (paradójicamente, muchos, creyendo combatirlo, al final acaban haciendo todo lo contrario).

Aunque la liberación es posible, confieso que se trata de una tarea harto complicada, pues las trampas que utilizan son muchas y muy variadas, y cuando crees haberte librado de la más difícil, te espera una peor aún a la vuelta de la esquina.

Paciencia, calma y serenidad son algunas de las armas que puedes utilizar para empezar a luchar. Aléjate de todos y todo aquello que te turbe, o como dijo aquel: “Si tu ojo te escandaliza, sácatelo” (Marcos 9, 47), que, trasladado a la actualidad, sería algo así como: rompe la televisión, la radio, la prensa y todo aquello que sea para ti motivo de preocupación o ansiedad, y tíralo por la ventana. Más te vale prescindir de todo ello y vivir en paz, que desperdiciar tu vida en la infernal trampa que han construido para que seas su esclavo.

Ellos te necesitan agitado, nervioso, activo; les da igual si estás a la derecha o a la izquierda, lo importante es que siempre estés “dispuesto”.

El cielo o el infierno está en tus manos; tú decides qué camino seguir.

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Frente a un sistema cuyo objetivo es mantenernos en un estado de tensión y excitación constante, tratando por todos los medios a su alcance (principalmente los medios de comunicación de masas) de agitar nuestros miedos (retransmisión diaria y continua de todo tipo de “catástrofes”) y nuestros deseos (facilidad de satisfacer todo tipo de curiosidades y “vicios” con sólo hacer un clic), la actitud más inteligente y revolucionaria sería la de un total y absoluto desinterés hacia ella y todo lo que nos ofrece.

La calma, la serenidad y la apatía podrían ser los estados mentales más útiles para combatir una estrategia tan sutil y perversa como ésta, cuyo fin último es el de hacer de nuestras vidas un infierno.

04/10/2012 14:01. antimperialista #.

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