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¿Callejón sin salida?

Estás atrapado en una especie de callejón sin salida, no porque no tengas la posibilidad de escapar de él, sino porque una y otra vez decides escoger como salidas lo que no son otra cosa que puertas cerradas. Tu intuición está ya tan atrofiada, que es incapaz de interpretar la vida con la claridad con la que antes lo hacía; una intuición que te hubiera permitido salir fácilmente de la encrucijada en la que ahora te encuentras. Y todo porque un día, en lugar de dejarte guiar por tu instinto, decidiste empezar a hacer caso a los otros.

Hace algún tiempo, lo tenías muy claro, sabías perfectamente que era lo que tenías que hacer; sin embargo, tu falta de confianza en ti mismo te jugó una mala pasada, y, poco a poco, te dejaste convencer por su cuadriculado y convencional modo de pensar, te dejaste engañar por la forma que tienen ellos de engañarse a sí mismos: depósito a plazo fijo, plan de pensiones, seguro a todo riesgo, contrato indefinido… y así, quedaste atrapado en un laberinto del que ahora te ves incapaz de salir.

“¿Qué hacer? ¿Es ya demasiado tarde?” Si te soy sincero, no soy capaz de responder a estas preguntas de forma tajante, en cualquier caso, si tu deseo es salir, resolver el terrible rompecabezas mental causante de tu actual coma espiritual, no pierdes nada por intentarlo.

En primer lugar, debes volver a ti, olvidarte de todos esos consejos que, a lo largo de tu vida, te han ido dando por (eso que ellos llamaban) tu bien, y dejarte llevar, única y exclusivamente, por tu instinto de libertad. A partir de ahora, lo más importante es que no vuelvas a tragar más mierda. Que por ello te despiden, te deja la novia o pierdes el piso, no te preocupes, fíjate en esos vagabundos que duermen diariamente al raso, entre basuras, y continuamente alcoholizados, lo difícil que les resulta librarse de su existencia, ¿crees que tú aguantarías menos que ellos?

La razón de que, en estos momentos, seas incapaz de encontrar la salida, de que tu vida se haya convertido en un infierno, no es sino que, un día, ellos, con su seductora retórica revolucionaria, te convencieron de que lo material estaba por encima de todo lo demás, de que lo primero debía ser el pan y no la libertad; con ello, no sólo te enterraste vivo, sino que renunciaste a la posibilidad de hacer de tu vida una obra de arte, renunciaste a la aventura, a la emoción, a la sorpresa, al carpe diem; en definitiva, renunciaste a todo aquello que podría haber evitado que el gris fuera el tono predominante de tu existencia. Ése fue tu gran error, pues, a diferencia de ellos, tú piensas más con el corazón que con el estómago, y por eso, comportarte así te ha llevado al tormento en el que actualmente te encuentras sumido.

No les odies, ni les aborrezcas por ello; no sé por qué (aunque tengo mis sospechas), pero ellos piensan que eso es lo mejor, son incapaces de imaginar lo que tú sí puedes. Respétales, pues, pero respétate también a ti mismo, y empieza a comportarte como tu naturaleza te exige. Las preocupaciones materiales, que, tanto desde la derecha como desde la izquierda, te han ido esclavizando poco a poco son las primeras cadenas a romper; después, el resto de convenciones sociales que no te han dejado ser tú mismo y que, hasta ahora, te impidieron realizarte.

Resumiendo, renuncia a hacer aquello que no quieras hacer y que además te perjudica, por mucho que los demás te insistan. Estás harto del curro, pues déjalo; ya no aguantas en tu ciudad, pues márchate; no te llenan tus estudios, pues abandónalos. Si los demás no lo entienden, ese no es tu problema, es el suyo. Tu problema sería no hacer lo que puedes y deseas hacer, pudiendo hacerlo.

No aspires a más de lo que puedes porque fracasarás; pero tampoco renuncies a conseguir todo lo que puedes, porque si no tu vida será un fracaso.

24/09/2012 20:31. antimperialista #.

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