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La cultura del miedo como estrategia de control social (un artículo de Pablo Alarcón-Chaires).

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(Fuente: La Jornada) Históricamente, una de las premisas fundamentales de los Estados totalitarios y fascistas, ha sido mantener bajo estricto orden y control el comportamiento de la población, la que ante el terror y miedo, facilita al gobierno la implantación y gestión de sus políticas económicas, sociales, militares o judiciales. Carl Schmitt, uno de los pilares de la teoría nazista y neo-conservadora, menciona que entre la población siempre se debe mantener una imagen enemiga, para poder dirigirla y manipularla.

Desde los temores a los infiernos bíblicos, las amenazas comunistas, los armamentos nucleares, al narcotráfico y el terrorismo actual, el Estado y las oligarquías siempre se han visto beneficiados con la cultura del miedo, independientemente de quien la haya provocado, y siempre han sido respaldados por medios masivos de (des-) información. Estos últimos se convierten en una especie de terroristas informativos, al repetir amenazas constante y tenazmente, tanto, que la sociedad termina aceptándolas y creyéndolas, y eso es justamente lo que las hace funcionales.

El Estado, ante el terror social, tiene la oportunidad de crear las condiciones de culpabilidad y desplegar todo su poder, en aras de combatir ese mal que la sociedad ahora reclama eliminar. Pero a su vez, impone un precio sutil y perverso, ¿a través de qué discurso?, la unidad nacional, la unidad para con las instituciones, la unidad para salvaguardar la seguridad nacional, la unidad con los gobernantes, la unidad, la unidad, la unidad…, un mensaje subjetivo, que en el fondo busca legitimar sus acciones aprovechando la coyuntura surgida del miedo social provocado.

Cuando el miedo cercena la racionalidad de la sociedad, este tipo de Estado recibe un cheque en blanco y firmado a favor de sus políticas y cuenta con el pretexto ideal para sacar de sus cuarteles a la fuerza militar y pública, socavando o previniendo cualquier intento de protesta social que amenace sus intereses o los de sus protegidos.

Para el historiador Webber Tarpley, las élites minoritarias y la clase gobernante “…ven al terrorismo como el medio preferido, de hecho, el único medio para proveer cohesión social, proveyendo un margen para que la sociedad se mantenga unida. Y eso es algo muy peligroso, porque ahora significa que el orden social entero, los partidos políticos, la vida intelectual y la política en general, están basados en un mito monstruoso”.

Para leer el artículo completo pincha aquí

Naomi Klein denunció en su obra "La doctrina del Shock" como los estados aprovechan el pánico generado en una sociedad, por un desastre artificial o natural, para imponer medidas totalitarias, y es que según los propios teóricos del neoliberlismo "sólo una crisis real o percibida como tal produce un auténtico cambio" (Milton Friedman). En el siguiente vídeo, Alfonso Cuarón recoge de forma magistral, las investigaciones de Naomi Klein.

27/07/2009 11:03. antimperialista #.

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